Situación de compositoras y directoras en las sinfónicas, un agravio insostenible.

Autoría: Margarita Borja

Margarita Borja, Maribel Sausor, Pilar Ríus, Marisa Manchado y Pilar Pastor

Fruto de la continuidad en la colaboración entre Clásicas y Modernas y Fundación SGAE, el 20 de marzo pasado, en la sede madrileña de la Sociedad General de Autores y presidido por la soprano y compositora Pilar Jurado, actual presidenta de SGAE, tuvo lugar el acto de presentación del análisis ¿Dónde Están las Mujeres en la Música Sinfónica?, segunda indagación sobre la desigualdad de género de la que son investigadoras principales Soraya Sánchez Albardíaz, experta por la entidad y Pilar Pastor Eixarch, experta por Clásicas y Modernas. Comenzamos este proceso con Rubén Gutiérrez del Castillo y lo continuamos con su sucesora en el área Maribel Sausor, ahora que Rubén, con ganados méritos, ha asumido el cargo de director de la Fundación. ¡Enhorabuena a ambos!

En esta ocasión se trataba de cuantificar la participación de compositoras y directoras en las orquestas sinfónicas españolas de titularidad pública, de ámbito estatal y de comunidades autónomas. Sumamos colaboraciones de la Asociación Mujeres en la Música, AMM, y su presidenta Pilar Ríus, de la Asociación de Creadoras de Música, AMCE, y su presidenta Natalia Vergara, y de las socias: Pilar Parreño, violista y profesora de la Orquesta de Valencia y Laura Capsir, instrumentista y profesora, Marisa Manchado, compositora y profesora, María José Zamora, profesora y musicóloga, y Mª José Belenguer, compositora e instrumentista. También unimos voluntades de dos áreas de nuestra junta: la de investigación, coordinada por Rosa María Rodríguez Magda y la enmarcada en las Temporadas de Igualdad MH, que yo misma coordino a nivel nacional.

En el primer ¿Dónde Están las mujeres en las artes escénicas ? publicado en 2018 se analizaron las contribuciones de autoría femenina en programaciones de teatro y danza en la Temporada 2015/ 2016; año inicial del proyecto para cuyo desarrollo necesitábamos conocer precedentes, antes de animar a las estructuras teatrales a adoptar buenas prácticas paritarias: no menos del 40% de un sexo ni más del 60% en la producción, programación y difusión regular, así como en la gobernanza y en la comunicación. Las cifras globales obtenidas de ese arco temporal fueron éstas: 18% de autoras; 22% de directoras escénicas; 17% de versionistas, adaptadoras y dramaturgas; 44% de coreógrafas; 20,8% de directoras gestoras; 6% de directoras musicales; y 6% de compositoras.

No cabía deducir de tales porcentajes un proceso de cumplimiento de la Ley de Igualdad pero, al menos, interpretamos los picos arriba y abajo como síntoma de que algo se estaba moviendo. Y ante el llamativo 6% en la música de creación para la escena, acordamos situar la siguiente lupa sobre el campo sinfónico. Aflorarán malos datos, conjeturamos. Han sido francamente peores.

En el nuevo estudio, realizado sobre 23 orquestas españolas en la temporada 2017/2018, con información de 668 conciertos en los que hubo 1997 obras, y 309 compositores/as, los porcentajes de contribución de mujeres replican un insistente, casi obsesivo 0% de compositoras o directoras de orquesta a lo largo de 30 páginas, en el folleto. Dato conmovedor por la tácita anulación de presencias femeninas desvelado como práctica habitual en el 70% de las programaciones sinfónicas. Naturalizada injusticia que se perpetúa así:

1% de obras de mujeres programadas (16 de 1997); 2% de compositoras españolas; 3% de compositoras de otros países; 4% de directoras en el total de conciertos….

Ante tan desalentadores resultados, Pilar y Soraya propusieron ampliar el campo de observación en busca de un referente comparativo, analizaron las calificaciones finales del curso 2016/2017 en los conservatorios y los resultados del alumnado con titulación superior dibujaron capacidades de las mujeres para “existir” profesionalmente. Según consta en las conclusiones del folleto, ellas constituyen el 29% de tituladas en composición; el 24% en dirección; y el 43% del total de titulados superiores en música.

No hablemos del techo, sino del acantilado de cristal por el que resbalan en sus aspiraciones las que no escatimaron esfuerzos para lograr su vocación, expresó Pilar Jurado con firmeza al presentar el estudio a los medios, y ante un público de los ámbitos académico, sindical, asociativo y profesional de la música que llenó la sala del Palacio Longoria. Con energía, la presidenta de SGAE ofreció la continuidad de su apoyo, reconociendo que la institución que ahora preside hace mucho que apuesta de manera continuada por remover las desigualdades. “La situación de las mujeres dista mucho de lo que seria adecuado. Ocupan muy poco espacio sinfónico. Este estudio indica lo mucho que queda por hacer. Yo rompo una lanza a favor de la esperanza”, concluyó, animando a las mujeres a luchar por cambiar las estructuras que las están vetando.

Escuchándola, volvió a mí la irónica voz de Sophie Deschamps, presidenta de la SACD francesa, en el encuentro internacional de 2011 “¿Es una Quimera la igualdad en las artes?, celebrado en la Sala Berlanga: “Yo les digo a mis colegas hombres, con poder de decisión, que tengan la coherencia de limitar la entrada de mujeres en los conservatorios de música y en los centros nacionales de enseñanzas teatrales, sabiendo como saben de antemano que están dispuestos a ofrecerles un insignificante porcentaje de acceso profesional, un exiguo lugar secundario como actrices o intérpretes, un futuro de trayectorias precarias e interrumpidas”.

En esta presentación hubo dos interesantes mesas redondas con representantes de distintas instancias, entre quienes estuvo Consuelo Sánchez Naranjo del Observatorio de género del Ministerio de Cultura y Deporte, de reciente creación, y en el que CyM y otras asociaciones participamos. En otro momento, el conocido compositor José Luis Temes presentó su edición en DVD de la Becqueriana de María Rodrigo: 70% de la música existente de la obra preferida por la propia compositora, un fragmento que él rescató de un copioso legado, que se perdió en un limbo durante el viaje de María al exilio. Contribución genealógica importante, sin duda, la del amigo Temes, pionero en programar en los noventa el primer concierto de compositoras contemporáneas españolas, con la por él fundada y dirigida Orquesta del Círculo; un excepcional concierto que tuve la fortuna de programar en Alicante, a renglón seguido de su estreno en Madrid.

Evoco el hecho porque en mi introducción de la presentación apunté que a mi entender la desaparición del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea y del Festival Internacional asimismo de contemporánea, organizado anualmente desde tan necesaria estructura durante dos décadas, ha supuesto pérdidas añadidas para aquellas, avanzadas, que pudieron salir a la luz en un ámbito de por si internacional que favorecía y proyectaba sus obras hacia otros países. Una pérdida también para quienes consideramos anacrónico que las orquestas españolas estén especializadas en partituras “de museo”, propiciando un irrisorio porcentaje del 2% de compositoras vivientes (7 de 309). La producción musical de nuestros días necesita actualizar criterios y adoptar de manera urgente la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de su praxis. ¿Qué perderíamos, si en las librerías solo vendieran libros escritos hasta el siglo XIX….?