AL FINAL SOLO QUEDABA YO, FIRME COMO UNA PIEDRA De las performers y Yoko Ono

Autoría: Pilar V de Foronda

Marina Abramovic plantea la diferencia entre el teatro y la performance cuando explica que la sangre en el teatro es kétchup mientras que en la performance es sangre de verdad. Bien es cierto que esto lo plantea desde la historia vivida dado que su concepción de la performance siempre entraña cierto riesgo masoquista desde el cuerpo. Dejo aquí un enlace para saber más de como vive la performance Marina Abramovic.

Sin embargo, la madre de todas las performers, Yoko Ono, entiende la performance desde el compartir y el trabajo cooperativo como podemos ver en Sky piece of Jesus Christ. Cuando todavía está en el grupo Fluxus, comienza con sus Chambers Series, ella que disponía de los medios económicos y de la formación filosófica, musical y artística, con una voz educada para cantar lieders alemanes, logra que el lituano Maciunas y el alemán Joseph Beuys acaben compitiendo con ella y que se la demonice más que se la aprecie hasta entrado el siglo XXI.

La pequeña pieza que es CONVERSATION PIECE, un poema diminuto que reza: “Bondage any part of your body/If people ask about it, make a story/and tell./If people do not ask about it, draw/ their attention to it and tell./If people forget about it, remind/them of it and keep telling./ Do not talk about anything else” forma parte de una serie de auto instrucciones para supervivencia cuando nadie, ni siquiera Betty Friedan, nombraba la violencia. “Venda una parte de tu cuerpo/ si la gente te pregunta, crea una historia/ y cuenta./Si la gente no pregunta sobre ello, atrae/su atención sobre ello y cuenta./ Si se olvidan, recuerda/selo y sigue contándolo./No hables sobre otra cosa.

Ahí estaba Yoko Ono dando fórmulas para el empoderamiento y la agencia de una misma. Al igual que en Cut Piece explica como “los espectadores fueron recortando las partes de mí que no les gustaban. Al final solo quedaba yo, firme como una piedra, pero ni siquiera eso les satisfacía: querían saber que había en esa piedra”. Y tantas y tantas y tantas otras obras.

Yoko Ono es una artista outsider y no tiene un lugar para ocupar excepto el de la genialidad que ya sabemos que para las mujeres todavía no tiene sitio reservado. Ni siquiera la Real Academia contempla la acepción de la palabra genia en su versión femenina. Como la artista mujer pluridisciplinar que, con casi 89 años, twitera, pacifista y en activo, sin ningún tipo de precedentes, nos resulta tan inclasificable, no sabemos ni como hablar de ella o sobre ella.

En el entorno de Fluxus trabajaron más artistas feministas que tomaron otras derivas como fueron Kate Millet, Shigeko Kubota, Mieko Sjiomi, Alison Knowles o tantas otras…. Pero por su corpus de obra sólido, la trayectoria conceptual tan profunda y potente además de su sentido del humor tan profundo y sutil me atreví a traer a Yoko Ono a la que admiro profundamente.

Os dejo mis dos canciones favoritas. Una dedicada a la hija que le robaron, No te preocupes, Mamá sólo está buscando su mano en la nieve, la otra con su hijo Sean, en Bad dancer, nunca digas nunca, porque nunca es nunca ?

Fotografía de Peter Moore
© Barbara Moore/Permiso de VAGA, Nueva York