Segunda edición del programa «Lo recordaba la más vieja del lugar»
Lectura y memoria de las mujeres en el mundo rural
Por segundo año consecutivo, la Asociación Clásicas y Modernas ha desarrollado el proyecto “Lo recordaba la más vieja del lugar”, enmarcado en el programa de fomento de la lectura del Ministerio de Cultura. Se trata de talleres de animación a la lectura y recuperación de la memoria oral de las mujeres rurales, concebidos como un espacio de encuentro intergeneracional en pueblos y aldeas, dirigido a mujeres de todas las edades, pero muy especialmente a las de mayor edad, guardianas de la memoria viva de la comunidad.
Los talleres han seguido una estructura de tres sesiones. En la primera, se comparten textos de autoras que hablan de la experiencia rural y de la vida de las mujeres, lo que incita a un diálogo en el que muchas participantes se reconocen. En la segunda, son ellas mismas quienes escriben: evocan recuerdos escuchados a sus madres o abuelas, vivencias personales, canciones, refranes o anécdotas transmitidas en la tradición oral. La última sesión, abierta también a los hombres, se dedica a leer en voz alta los textos creados, añadir nuevas aportaciones y celebrar la palabra compartida.
Este proceso tiene un doble objetivo: llevar la lectura a los núcleos rurales y, al mismo tiempo, recuperar la memoria oral de las mujeres de los pueblos, fijándola en un texto escrito. La escritura aquí no se entiende únicamente como un registro etnográfico, sino como un acto literario: las voces de estas mujeres poseen un valor expresivo que merece formar parte de nuestro universo literario.
La presente edición se ha desarrollado en cuatro localidades, con gran acogida y participación. En mayo se celebraron los talleres en Albocàsser (Castellón), coordinados por Ana María Portal e impartidos por Alina Covaci. Posteriormente, en Cerezo (Extremadura), coordinó y llevó a cabo las sesiones Alicia González. En julio se unió Beceite (Teruel), con la coordinación de Ana Santos, exdirectora de la Biblioteca Nacional, y la realización a cargo de Elia Díez y Teresa Claramunt. Finalmente, en agosto, los talleres concluyeron en Vegas del Condado (León) coordinado y dirigido por Ana Álvarez-Acevedo Martínez.
Cada uno de estos encuentros tuvo un carácter único, adaptado a la realidad de cada pueblo, pero todos compartieron una atmósfera de emoción y descubrimiento. Muchas mujeres escribieron por primera vez, otras recuperaron recuerdos guardados durante años, y todas se sintieron parte de un mismo proyecto que reivindica la importancia de su voz. La sesión final, con la lectura pública de los textos, se convirtió en una fiesta comunitaria donde memoria, oralidad y literatura se entrelazaron.
No obstante, estos talleres no terminan con la última sesión: los textos creados constituyen un archivo vivo que seguirá creciendo en futuras ediciones. La memoria de las mujeres rurales no solo pertenece a sus familias, sino también a la sociedad en su conjunto, que necesita escuchar estas voces para comprender su historia.
Con gran ilusión agradecemos la participación y la entrega de todas las personas implicadas que han colaborado a seguir tejiendo lazos entre la lectura, la memoria colectiva y la creación literaria.


