Luces y sombras de Alfonsina Storni

Autoría: Carmen Pombero
Captura

La sala Teatro la Fundición de Sevilla nos ha regalado en el mes de enero una preciosa obra sobre la vida y muerte de Alfonsina Storni, (Capriasca,1892​-Mar del Plata, 1938) gran poetisa y escritora argentina vinculada al Modernismo y al feminismo Latinoamericano.

“Alfonsina, la muerte y el mar” del premiado autor uruguayo Joaquín Dholdan, es un texto muy bien hilado, que no aburre pese a relatar diferentes momentos de la vida de la escritora, quizá por ser momentos trascendentales muy bien elegidos, instantes de amor y miedo, que logran atrapar al espectador desde una onírica cargada de verdad y emoción. El libreto, salpicado de sus bellos y sensoriales poemas, también muy bien escogidos, logran acercar al espectador a la obra literaria de la poetisa, pero también a su pasión por la escritura y la justicia social, el amor y finalmente la tragedia, en forma de un cáncer que la llevó al suicidio.

La obra está producida por la catalana Almatwins Productions con la dirección del malagueño Pedro Domínguez, que logra una puesta en escena muy acertada para recorrer los pasajes de la vida de la escritora sin cambiar de decorado ni una sola vez, invitando al público a un juego que cabalga, mediante el uso de diferentes plataformas, entre los deseos y los miedos de Storni. La interpretación de la sevillana Manuela Luna como Alfonsina peca de ser algo homogénea, mientras que el actor madrileño Javier Almeda hace un extraordinario despliegue de los diferentes personajes masculinos en la vida de Alfonsina.

Feminista, crítica, original, reflexiva y abstracta, Alfonsina Storni abanderó el cambio de las letras en Latinoamérica e hizo que su poesía fuese por un tiempo incalificable para la crítica, que no supo si se encontraba ante una escritora vanguardista o una postmoderna de un romanticismo tardío. Erotismo y sensualidad, dolor, soledad y miedo fueron los temas de esta luchadora por la independencia de la mujer latinoamericana y su lugar en las letras, que sirvió de inspiración a muchas escritoras del siglo XX.

Pero, por pionera, se la condenó también a una vida dura, al límite económico y en la marginación. Pese a los premios que ganó, nunca se le perdonó que eligiese vivir una vida propia, independiente emocional y económicamente, entregada a la escritura y como madre soltera con sonados amigos-amantes, como el también escritor Horacio Quiroga. Alfonsina desafió las normas sociales impuestas para la mujer de la época hasta el punto de que, incluso su muerte, fue una elección propia.