La cultura creada por el hombre perpetúa la desigualdad de género.

Autoría: Manuel Mateo Pérez. (El Mundo)

Ahora que en teoría existe una igualdad entre hombres y mujeres no existe, ni se le espera, en el campo de la cultura. La escritora Laura Freixas dictó ayer en La Rábida la conferencia inaugural del curso Feminismo, género y cultura que paradójicamente dirigen dos hombres, Juan José Tamayo, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de la Religion de la Universidad Carlos III de Madrid, y el profesor Octavio Salazar, de la Universidad de Córdoba.

Pero para ambos, dirigir un curso sobre feminismo solo tendría que poner de manifiesto la preocupación y la adhesión que los hombres han de mostrar frente a las conductas desiguales y el patriarcado. Patriarcado, de hecho, es la palabra que ayer más se escuchó en la Universidad Internacional de Andalucía.

La escritora Laura Freixas cree que la cultura creada por hombres perpetúa la desigualdad. «Basta con ver muchas películas dirigidas por hombres donde actos como una violación se presentan de modo festivo y hasta divertido. Eso no lo haría jamás una mujer: En el cine rodado por mujeres existe una sensibilidad, un realismo, giros hacia la maternidad y la amistad que no están presentes en el cine hecho por hombres», asegura.

Freixas considera además que existe en la sociedad un mayor machismo que antes, en especial entre los jóvenes. Y eso es preocupante. «En los 70 había una conciencia por la igualdad que se ha perdido ahora», sostiene. ¿Y qué culpa tiene el hombre en todo ello? «Yo diría -añade- que los hombres oponen una resistencia pasiva contra la igualdad». ¿Y las mujeres? «Poca. Somos a la vez víctimas y cómplices. El patriarcado nos perjudica y somos cómplices cuando lo aceptamos».

Juan José Tamayo, director del curso, cree que la mujer es objeto de cultura en lugar de sujeto de la creación cultural. «La forma de presentar a la mujer aún hoy nos retrotrae a viejos estereotipos, a una sumisión del todo inasumible», cree.

Los hombres, considera Tamayo, han creído siempre que la cultura y la creación era una parcela suya. «Pero cómo romper esa desigualdad, esa crueldad. Sin lugar a dudas desde una educación igualitaria, desde una educación que no pervierta y acentúe el patriarcado como un modo de sumisión contra el género femenino», piensa.

El profesor de la Carlos III de Madrid alerta además del uso pernicioso de las redes sociales que son vehículos donde el machismo está muy presente. «Sí. Las redes sociales son machistas. El uso que hacen los jóvenes refuerza el neomachismo y un control y sumisión de los chicos a las chicas. Eso no significa que las redes sociales no contribuyan a servir para denunciar comportamientos machistas, violaciones y actitudes desiguales», manifiesta Tamayo.

Esa invisibilización contra el género femenino es un lastre contra el que tiene que luchar toda la sociedad, cree Octavio Salazar, codirector del curso. «Hay que cambiar el lenguaje que es excluyente hacia las mujeres. Hay que utilizar un lenguaje inclusivo. Y luego en el terreno político tomarse en serio la paridad», considera Salazar.

El papel de los medios de comunicación también está presente estos días en La Rábida. Isabel Muntané, profesora de Comunicación en la Universidad Autónoma de Barcelona, cree que los medios han de ser los vehículos por donde se manifieste la igualdad.