1975: ¡Escribid, compañeras!
El Día de las Escritoras es ya una efeméride, un acontecimiento señalado en el calendario, que reivindica a las escritoras hispanohablantes de todas las épocas. No ocurrió de la noche a la mañana, fue preciso mucho entusiasmo, entendimiento mutuo y voluntad de colaboración entre la Biblioteca Nacional de España (BNE), Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) y Clásicas y Modernas, Asociación estatal para la Igualdad de Mujeres y Hombres en la Cultura (CyM). Como efeméride fue consolidándose a nivel nacional e internacional al replicarse su celebración en centros escolares, universidades y bibliotecas de la Red de Bibliotecas en Igualdad de CyM hasta llegar a hoy, a la edición especial de 2025, en la que se cumple su primera década.
En este itinerario compartido el objetivo ha sido reclamar el lugar destacado que merecen las escritoras en la historia de la literatura y de la cultura. Durante siglos la narrativa hegemónica difundió una historia donde las mujeres no contaban o lo hacían desde los márgenes y de manera poco significativa. Este relato histórico, caracterizado por ser una fuga mulieris, es el que había que cuestionar y cambiar. Se precisaba un cambio de paradigma cultural que reparara el olvido de los logros literarios de las mujeres, que rehabilitara su memoria y les concediera el reconocimiento que merecen. En otras palabras, era necesario levantar la damnatio memoriae que pesaba sobre las obras de las escritoras. Este fue el impulso primordial de la conmemoración que hoy celebramos a fin de dejar atrás una historiografía que las ha excluido desde tiempos inmemoriales.
Sacarlas de la invisibilidad y restaurar su memoria se convirtió en una cuestión de justicia y de rigor académico. A esa tarea reivindicativa contribuyeron los estudios universitarios de género de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Las evidencias de estas investigaciones, han corroborado el protagonismo que las mujeres tuvieron en los movimientos sociales y culturales de cada época y han refutado la falsa creencia de su minoración. Fueron muchas las vindicadoras de la igualdad, profesionales de diversos campos, sindicalistas y académicas. Muchas de ellas están hoy con nosotras entre el público. A ellas les debemos gratitud por contribuir al desarrollo de un sistema político garante de la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Una simiente que se encontraba ya entre nuestras modernas que aunaron creatividad y compromiso político y que han sido recuperadas por Tania Batllò en sus estudios sobre las sinsombrero donde demuestra que las mujeres no estamos siempre empezando de cero y que contamos con una genealogía que da cuenta de nuestras legítimas aspiraciones democráticas.
Precisamente el lema que nos reúne en esta décima edición del Día de las Escritoras toma 1975 como el año que marcó un punto de inflexión en la vida política de nuestro país camino de la democracia. No cabe duda que, en el advenimiento de un nuevo orden político, las mujeres tuvieron un papel determinante escribiendo sobre su toma de conciencia en lo personal y relacional, así como su participación activa y creativa en la vida ciudadana. Hay que recordar que la constitución del 78 no solo tuvo padres sino también madres. «Las constituyentes», que así es como se titula el documental de Olivia Acosta, sacó a la palestra las 27 mujeres, 6 senadoras y 21 diputadas que, junto a sus compañeros parlamentarios, participaron en la Legislatura Constituyente que determinó la transición política en España. En este contexto no hay que olvidar a las pensadoras y creadoras que en aquellos momentos escribieron sus mejores páginas en diarios y correspondencia que se está comenzando a rescatar y a poner en valor ahora, cincuenta años después.
A ellas hay que añadir el conjunto de escritoras que sirvieron de referencia en la década de los setenta y principios de los ochenta de las que Anna Caballé, crítica literaria y comisaria de esta décima edición, ha seleccionado los textos para su lectura. Son poetas, novelistas, ensayistas, dramaturgas, guionistas, periodistas y activistas políticas y culturales. De Concha Alós a Lidia Falcón, de Carmen Kurtz a Elena Soriano, de María Beneyto a Ana Diosdado y así hasta un total de 17 autoras cuyos textos se leerán esta tarde en la ceremonia conmemorativa del Día de las Escritoras. Pero, como viene siendo habitual, no solo las leeremos también escribiremos sobre ellas gracias a la iniciativa internacional para eliminar la brecha de género que Wikipedia y Wikimedia, en colaboración con el Instituto de las Mujeres, pone a nuestra disposición a través de la Editatona para que quienes nos sigan puedan editar contenidos con la finalidad de ampliar y enriquecer la información existente sobre las escritoras. De este modo el evento se convierte en un encuentro participativo de mayor alcance e impacto social.
El origen de esta celebración traza un hilo conductor que va de nuestras clásicas como Teresa de Jesús, figura relevante de la mística española, cuya festividad se eligió para homenajear a las escritoras, hasta nuestras modernas la pedagoga María de Maeztu, fundadora del Lyceum club femenino, que afirmaba que «toda mujer que piensa debe sentir el deseo de colaborar como persona en la obra total de la cultura humana». Un hilo que llega también hasta nuestras contemporáneas como Celia Amorós, filósofa y teórica del feminismo, que sostenía que «las mujeres tenemos todavía mucho que pensar y dar que pensar para salir del lugar de lo no-pensado, del lugar del no-reconocimiento, de la no-reciprocidad, por tanto, de la violencia». En la actualidad, el olvido de las aportaciones de las mujeres a la historia de la cultura se reconoce como una forma más de la violencia que padecen por el solo hecho de ser mujer. Su omisión que se conoce como criptoginia no es de recibido, no cabe ya una historia de la humanidad que no cuente con los logros culturales, sociales, políticos, profesionales y académicos de autoría femenina. En ese discurso se inscribe esta conmemoración, con la intención de contribuir no a una historia más de mujeres sino a una nueva historia, completa y veraz, donde la mitad que hasta ahora había quedado invisible deje de serlo. Estamos de enhorabuena porque en esa vía vamos avanzando. Y hoy lo celebramos, si cabe con mayor alegría que en otras ocasiones, porque sabemos que, al cumplir su primera década, el Día de las Escritoras ha colaborado en este cambio de paradigma dándole resonancia y continuidad al lugar destacado que merecen las escritoras en la historia de la literatura y de la cultura.
Amparo Zacarés Pamblanco
presidenta@clasicasymodernas.org


