Saber quién soy. Diario 1997-1999

Autoría: Maia Viladot

Título del libro: Saber quién soy. Diario 1997-1999.

Autora: Laura Freixas

He leído Saber quién soy, de Laura Freixas. Ha sido una lección de talento y, por supuesto, no voy a caer en la patética presunción de comentar aspectos literarios del libro. Un libro que rezuma  calidad personal y vitalidad (no me refiero a una vitalidad extemporánea sino a un empuje enérgico, con nervio). Me centraré en ALGUNAS cuestiones que me han llamado la atención: Primero, la sinceridad apabullante que destila el texto y los recurrentes fogonazos de reflexión profunda. Una honradez y franqueza a través de las cuales la autora se cuestiona y hace que te sientas interpelada.  Te invita a la desnudez y  al enriquecimiento personal como resultado. En los (no muchos) diarios que he leído he comprobado como los autores se visten de frac y, en cambio, Laura Freixas se desnuda.

Segundo, la envidia que la autora dice que siente ( aparece a lo largo de casi todo el texto; sobre todo al principio). A mi modo de ver,  creo que lo que siente es sencillamente “ambición”. Ambición necesaria para llegar a ser un número uno. Poca envidia existe cuando se reconoce abiertamente. La envidia vive en la sombra. Es oscura.

Tercero, su miedo al rechazo (al rechazo de sus obras) que le acarrea constantes frustraciones y que, poco a poco, va superando. Es meticulosa pero a veces se muestra obsesiva, se come el “coco” (si me lo permitís).  En este sentido, me ha llamado la atención los comentarios que sus padres hacen de sus obras, sobre lo que escribe, y también de cómo enfoca su vida en pareja (comentarios de su madre). Como si Laura Freixas, aun siendo una persona adulta e independiente,  estuviera muy cogida (por así decirlo) o muy pendiente de su aceptación. Quizás las expectativas familiares y escolares fueron, en su niñez y adolescencia,  muy elevadas.