Reseña del libro «La vegetariana» de Han Kang: El cuerpo pasivo
Publicada originalmente InfoLibre el 30/06/17
Premio Man Booker Internacional 2016, nueve años después de su publicación en Corea del Sur, la novela de Han Kang es una propuesta controvertida e interesante.
Interesante porque se trata de la historia de una mujer joven y aparentemente insustancial, Yeonghye, hasta que toma la decisión de dejar de comer carne. Una decisión que la llevará progresivamente a la pasividad frente a los otros y frente al mundo, y a una conducta autodestructiva vinculada a un deseo de unión con los árboles y la naturaleza, de disolverse y hacerse una con la tierra.
El interés de la historia es innegable. Bien llevada a través de tres voces –la del marido, el cuñado y la hermana de la protagonista–, estas cuentan desde sus distintas perspectiva episodios muy bien elegidos, que avanzan en el tiempo y muestran la voluntad inquebrantable y autodestructiva de Yeonghye. La insensibilidad del padre y del marido, la sensualidad que despierta en el cuñado, videoartista, y la personalidad protectora e hiperadaptada de la hermana sirven de contrapunto al silencio incomprendido de la vegetariana, que es interpretada por otros, como les ha sucedido en la historia de la humanidad a las mujeres.
La prosa es hábil y la traducción –que se me antojó torpe en las primeras páginas, sin que pueda afirmar, obviamente, si se trata de la labor del traductor o de balbuceos del arranque mismo de la novela— se llena de fluidez y soltura muy pronto, ajustando su ritmo al relato.
¿Por qué he afirmado que se trata, entonces, de una novela controvertida?
Intentaré explicarlo.
Los editores han adjuntado al final de la obra una entrevista con la autora en la que se cuenta la mala recepción de La vegetarianaen su país. Los críticos la pulverizaron, pero el olfato de Sunme Yoon, su traductora, la rescató para nuestro idioma, y la editorial la compró antes incluso de que ganara el Man Booker. Un acierto, sin duda de :Rata_ y de Sunme Yoon.
En algunas entrevistas que la autora ofreció en Barcelona para presentar su obra, afirmó que: «Lo interesante es que muchos la ven muy débil [a la protagonista], pero yo la escribí como una mujer fuerte y valiente». La vegetariana, continúa, es una mujer que se separa de la comunidad humana, de la violencia y del canibalismo. Lo hace porque tiene sueños violentos, sus sueños son casi lo único que rompe el silencio de Yeonghye, y cree que podrá dejar de tener esos sueños si deja de comer carne y, finalmente, de comer. La novela, se nos dice, es un canto a la no violencia y, sin embargo, la violencia que ejerce sobre su propio cuerpo Yeonghye es extrema y letal.
Quiero dejar dicho que la historia me ha fascinado, que la autodestrucción de un ser humano en pro de un ideal, aquí la fusión con la naturaleza, es un acto de heroísmo que nos reconforta y nos inquieta, que perturba –como perturba a su hermana, cuya vida adaptada empieza a parecerle vacía—, pero que hay que someter a una revisión crítica.
Podéis leer la crítica completa aquí.
