Nannerl, la música silenciada

Autoría: Adela Estévez Campos (Blog Prensa Especializada)

Casi inadvertida entre los grandes estrenos de las “majors”, ha llegado a las carteleras españolas una modesta pero hermosa película francesa: Nannerl, la hermana de Mozart, en la que se narra un fragmento novelado de la vida de María Anna Walburga Ignatia Mozart (Nannerl era su apelativo familiar), hermana del genial compositor y que posiblemente también fue una niña prodigio, que destacó como excelente intérprete de clave y piano y acompañó a su padre y hermano en viajes por toda Europa dando conciertos hasta que se consideró que había alcanzado la edad de contraer matrimonio. Existen evidencias de que escribió composiciones musicales (cartas de su hermano alabando su trabajo) pero no se conserva ninguna de sus obras.

Aunque la historia que narra la cinta no es real, sí lo son sus personajes y la realidad social que muestra. En la segunda mitad del siglo XVIII, la actividad musical de las mujeres estaba relegada a la interpretación vocal y a la clavecinística y pianística, y la práctica de los demás instrumentos y, por supuesto, la composición, les estaba vedada.

Marisa Manchado

La banda sonora está firmada por una mujer, Marie Jeanne Séréro, lo que parece certificar que las cosas han cambiado bastante desde los tiempos en que transcurre la historia. La compositora Marisa Manchado Torres, vicedirectora del Conservatorio Teresa Berganza de Madrid y exsubdirectora general de Música y Danza del INAEM-Ministerio de Cultura, cree, sin embargo que todavía hay mucho camino por recorrer: “los Conservatorios están llenos de mujeres, así como las aulas de composición; sin embargo los conciertos de música contemporánea están repletos de nombres masculinos y las mujeres seguimos siendo la excepción. Esta desigual proporción se debe sin duda a la inercia del sistema patriarcal, a demasiados siglos de costumbres marcadas por la imposición del célebre ‘mulieris in ecclesia taceant’ de San Pablo (las mujeres en la iglesia callan) en todos los ámbitos de la vida”.

Carmen Verdú

En distintos grados de desacuerdo con ella se muestran las compositoras Carmen Verdú y Zulema de la Cruz, la primera opina: “en este momento, nada impide la promoción de la mujer en la composición. Nos encontramos con las mismas dificultades que se les presentan a nuestros colegas masculinos. Los mecanismos previstos hoy para la difusión de nuevas obras pasan casi necesariamente por la participación en concursos que aseguren el estreno de la obra premiada. Por lo que, creo que no existe ningún tipo de trabas preestablecidas que impidan más el acceso de unas, que de otros”.

Zulema de la Cruz

De la Cruz, por su parte, piensa que, aunque no se ha logrado una igualdad total, en el mundo de la música contemporánea las dificultades están presentes para todos, hombres y mujeres y afirma: “hay que luchar por la integración, en estos momentos las mujeres ya no somos minoría. No creo que deba haber conciertos de música de mujeres o encargos específicos a mujeres, tenemos que luchar por una verdadera integración en la que se valore la calidad de la música, no el sexo de quien la ha compuesto”.

Pilar Jurado

En este sentido, Marisa Manchado se muestra totalmente a favor de las cuotas, pues opina que sin ellas “nunca jamás alcanzaremos la igualdad” y achaca a ellas y a la aplicación de la Ley de Igualdad el que por primera vez una compositora (Pilar Jurado) haya estrenado una ópera en el Teatro Real. Verdú, que achaca la razón de este reconocimiento a la calidad de Jurado y a su popularidad en los mass-media debida a su actividad en el mundo operístico, se muestra contraria a las cuotas, aunque establece condiciones: “cuotas, decididamente no. Lo que sí debiéramos exigir es una mayor ecuanimidad a la hora de evaluar capacidades, oficio y efectividad de resultados, posibilitando el acceso en función estricta de valoraciones profesionales”. De la Cruz cree que se debería proteger toda la música contemporánea española frente a la de compositores extranjeros y pone como ejemplo a países como Francia y Finlandia, que con sus leyes de protección han logrado una extraordinaria cantera de músicos; opina que “las orquestas españolas deberían incluir en sus programas una cuota de obras de compositores nacionales contemporáneos, hombres y mujeres y, por supuesto, incorporar esas obras en sus giras internacionales”.

Luisa de Francia tocando el clave

Ninguna de las dos ha sentido en carne propia la discriminación, ni el trato paternalista que Marisa Manchado denuncia en uno de sus artículos, en el que dice que las mujeres en la música y más concretamente en la composición “continuamos siendo pájaros exóticos, mitad temidos, mitad mimados…, sin la mayoría de edad necesaria para participar en igualdad de condiciones con nuestros colegas varones”. Zulema de la Cruz es consciente de la existencia de esa discriminación unos años antes de que ella empezase la carrera pero “yo he tenido la suerte de que no me alcanzase ni a los veinte años, ni por supuesto ahora”. Carmen Verdú añade: “pertenezco al Colectivo de Compositores de la ECCA, en el que en la actualidad soy la única compositora, pero el nivel de competitividad entre nosotros se encuentra muy nivelado. Tengo las mismas posibilidades de acceso que el resto de mis colegas a las programaciones de conciertos, grabaciones discográficas y publicaciones de partituras. Es cierto que algunas colegas me manifiestan dificultades de acceso, pero personalmente no he podido constatarlas a lo largo de mis más de 20 años de profesión, tanto creativa como docente”. 

Nannerl tocando a escondidas el violín

Desde la experiencia que le proporcionó su cargo en el Ministerio, durante cuyo ejercicio promovió la publicación de un catálogo de compositoras españolas, apoyó estrenos y encargos a creadoras, o la participación en el Festival “Ellas Crean”, Manchado reclama a las Administraciones Públicas que realicen una política feminista en todos los campos, no sólo en el de la música, utilizando el cargo para servir a la ciudadanía y, en definitiva, para lograr una sociedad más justa e igualitaria que repare en lo posible el empobrecimiento que han supuesto los siglos de represión y ocultamiento del talento de tantas “Nannerls” cuyo potencial fue arbitrariamente castrado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *