Adiós, dueño mío

Autoría: Antonia Bueno Mingallón

El goce de las mujeres

Hasta el 30 de mayo tenemos la oportunidad de asistir en el teatro Talía de Valencia a la obra de una dramaturga de hace cuatro siglos, con un planteamiento totalmente actual y reivindicativo de las mujeres.

María de Zayas y Sotomayor nació en Madrid cuando acababa el siglo XVI y vivió hasta mediados del XVII. Junto a Ana Caro y Sor Juana Inés de la Cruz fue una de las tres grandes escritoras del Siglo de Oro. Una dramaturga brillante que, como no, algunos arguyeron que no existía y que se trataba del seudónimo de un hombre. ¡Dios mío, cómo una mujer podía escribir tan diestramente y sobre tema tan tabú para las féminas de la época! Pero lo hizo, de forma contundente y sin tapujos. Podemos considerarla como una feminista premoderna.

Adiós, dueño mío es el título que ha puesto Emilio Hernández, a esta versión del texto de María Zayas titulado La traición en la amistad. Junto con Alberto Baño, ayudante de dirección, son los únicos dos hombres que participan en esta propuesta dirigida por Magüi Mira e interpretada apasionadamente por las cinco actrices: Marta Calabuig, Pilu Fontán, Rosana Martínez, Laura Valero y Silvia Valero, que se desdoblan también en tres personajes masculinos, dando la réplica espejo a lo que durante tantos años se ha hecho con los personajes femeninos, interpretados por hombres. Se mueven con desenvoltura en un escenario libre de toda ornamentación, declamando el verso con eficacia y manteniendo la musicalidad y el ritmo apropiados.

La obra escrita en verso polimétrico, con las características de comedia de enredo o de capa y espada, trata el conflicto entre el amor frente a la amistad y el honor; lo específico de nuestra autora es que el foco se centra en las damas, no en los caballeros. La trama se desarrolla con la alegría del más descarado vodevil, donde sorprende la insólita desenvoltura con la que se comportan los personajes femeninos, que no esconden sus deseos, sino que por el contrario los proclaman abiertamente.

El valor del deseo en la mujer está sintetizado en este breve parlamento, donde Marcia replica a su amiga Fenisa que le habla de la obligación contraída con su enamorado:

MARCIA.- Que a nadie estoy obligada,

sino a mi gusto.

Es un orgullo descender de esa estirpe de grandes dramaturgas.

María de Zayas es una autora a disfrutar y el montaje de Adiós, dueño mío en el Talía un espectáculo a no perder.

Antonia Bueno Mingallón

http://mujerdeteatro.blogspot.com/