Todo comenzó en Roma
Buenas tardes, Director del Instituto Cervantes, Directora de Cultura y Bibliotecas del Instituto Cervantes y público asistente. Para Clásicas y Modernas, Asociación para la Igualdad de Mujeres y Hombres en la Cultura, es una gran satisfacción firmar el Convenio de Bibliotecas en Igualdad con una institución de tan gran prestigio como es el Instituto Cervantes que promueve universalmente la enseñanza, el estudio y el uso del español y contribuye a la difusión de las culturas hispánicas en el exterior.
Nuestra asociación se fundó en 2009 con el objetivo de agrupar de manera transversal a mujeres procedentes de diversos sectores culturales. Nuestra finalidad primordial es hacer de la cultura un instrumento decisivo para la igualdad en el ámbito de la creación y producción artística e intelectual, en base al artículo 26 de la Ley Orgánica 3/2007.
Somos una de las cinco asociaciones estatales con voz y voto que forma parte y colabora directamente con el Observatorio de la Igualdad del Ministerio de Cultura y somos la única asociación del OI que ha sido seleccionada para colaborar en la conmemoración del centenario de la Generación del 27, que rinde homenaje y presta atención a las artistas e intelectuales de aquella generación que no fueron debidamente reconocidas.
Hoy día la asociación la conforman en torno a 300 socias y sus actividades y proyectos se plantean a nivel nacional y también local y autonómico. Hasta ahora ese ha sido su marco de actuación, pero en 2024 cuando cumplimos 15 años de nuestra fundación, la asociación abrió una nueva etapa internacional y trasnacional. Ese fue el punto de partida para presentar nuestro Programa Bibliotecas en Igualdad al Instituto Cervantes. Un programa creado en 2017 por la Comisión de Cultura e Investigación de CyM, que fue impulsado y dinamizado por nuestras socias Marina Gilabert Aguilar y Rosa María Rodríguez Magda con el fin de recuperar y dar visibilidad a las obras de autoría femenina.
Tras esta breve presentación quisiera hacer un inciso y, antes de mencionar cuestiones más generales, me gustaría dedicar unas palabras a la trama poética con la que a mi parecer se gestó este acercamiento entre CyM y el Instituto Cervantes. Todo comenzó en la biblioteca del Instituto Cervantes de Roma, en el caluroso mes de junio del año pasado, tanto que parecía ser ferragosto. Allí acudí, junto a la escritora y poeta Rosa Mascarell Dauder, invitada a presentar sus últimos libros publicados sobre María Zambrano. Nos recibieron las bibliotecarias, Begoña Colmenero Niño y María Gema García Cancelo, y el gestor cultural del instituto, Gianfranco Zicarrelli, con la amabilidad y cordialidad de quienes a la vez que se conocen, se reconocen. En la reunión que mantuvimos, hubo ocasión para presentar el Programa de Bibliotecas en Igualdad de CyM y allí mismo, en una sala de la biblioteca situada en Via di Villa Albani, surgió la sugerencia de proponerlo al director del Instituto Cervantes a fin de que pudiera considerarlo y difundirlo a todas las bibliotecas Cervantes repartidas por los cinco continentes.
He querido recordarlo porque la Biblioteca del Instituto Cervantes en Roma lleva el nombre de María Zambrano por el vínculo que la filósofa mantuvo con la ciudad eterna, donde escribió alguna de sus obras, ciudad a la que ella misma consideraba su “lugar natural” tal como consta en una de las cartas que le dirigió a su gran amiga Elena Croce. He querido mencionarlo porque se trata de la única biblioteca de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes que tiene el honor de custodiar las publicaciones de la Associazione Ispanisti Italia (AISPI). Y he querido recalcarlo porque fue en 1991, poco después de fallecer en Madrid la filósofa, cuando se fundó el Instituto Cervantes.
Por eso siento que, a su manera, ella alumbró este acercamiento, ella que fue la primera mujer en recibir el Premio Cervantes, filósofa de la imaginación creadora y de la razón poética, cuyo pensamiento tiene hoy más vigencia que nunca al reivindicar el estudio de las Humanidades, el amor a la cultura y la pasión por la lectura. Pensé que había que hacer algo con todas estas coincidencias y con el apoyo de Ana Santos Arramburo, vicepresidenta de Cultura y Relaciones Institucionales de CyM, planteamos el Convenio de colaboración al director del Instituto Cervantes y también poeta, Luis García Montero, y he de decir que su respuesta fue favorable de manera inmediata.
¿Quién iba a decirnos hace solo unos años que el Programa de BI de CyM llegaría a conocerse y vincularse a las bibliotecas del Instituto Cervantes, la mayor red de bibliotecas españolas en el mundo, lugar de referencia sobre la cultura y las letras en España e Hispanoamérica? Sin duda detrás del Programa Bibliotecas en Igualdad de CYM, hay un proyecto sólido y consolidado, sobre todo gracias a la labor constante de su directora, Marina Gilabert Aguilar, y al equipo que coordina. Siendo esto cierto y sin quitar mérito alguno al esfuerzo realizado desde nuestro tejido asociativo, me inclino a pensar que, en todo este itinerario que ha venido a reunirnos esta tarde en la sala de Juntas del Instituto Cervantes en Madrid, la trama poética de la vida también jugó sus cartas.
Dicho esto, cambiando de registro, conviene subrayar que las bibliotecas son espacios esenciales para preservar la cultura de un país. En esa línea el Programa Bibliotecas en Igualdad de CyM reivindica la labor de custodia del conocimiento que realizan las bibliotecas y la necesidad de dar reconocimiento y visibilidad a las escritoras y a sus obras. Durante siglos el relato hegemónico ha difundido una historia de la cultura incompleta y sesgada, donde las contribuciones y logros culturales de las mujeres no contaban o si lo hacían era desde los márgenes y de manera poco significativa. Era preciso un cambio de paradigma en el que las bibliotecas ocupan un papel fundamental para remover los cimientos de una cultura de desigualdad y modificarla a través de la información, la formación, la investigación, la acción y la participación.
Preguntarse dónde están hoy las mujeres en las bibliotecas, exige necesariamente adquirir buenas prácticas bibliotecarias con enfoque de género para abordar el reto de la igualdad, ser referente y servir de modelo a otras bibliotecas. En este contexto los objetivos del Programa de Bibliotecas en Igualdad son:
- Sensibilizar en igualdad a través de seminarios, talleres, charlas y otras acciones que visibilicen a las mujeres escritoras.
- Promover la adquisición de publicaciones firmadas por mujeres.
- Fomentar sinergias y colaboraciones entre las bibliotecas y otros actores para optimizar recursos y eliminar la desigualdad de género en la cultura.
- Organizar actividades que contrarresten la visión estereotipas de las mujeres
A todo esto, hay que añadir que la conmemoración del Día de las Escritoras para reivindicar a las escritoras hispanohablantes de todas las épocas, forma parte y está incluida en el Programa de Bibliotecas en Igualdad de CyM. Esta celebración fue creada en 2014 e impulsada por la BNE, FEDEPE y CyM, siendo entonces Ana Santos Arramburo directora de la BNE. Esta celebración cumplió en 2025 su primera década y es ya una efeméride consolidada a nivel nacional y transnacional. La misma Red de BI de CyM que hasta el momento cuenta con un total de 170 bibliotecas entre bibliotecas municipales, públicas y universitarias ha quedado reflejada de manera explícita en la Resolución publicada en el BOE el 24 de octubre de 2024, fecha que curiosamente coincide con el Día Internacional de las Bibliotecas que se celebra desde 1997 para poner en valor sus espacios como lugares de encuentro y diálogo para crear comunidad y conocimiento.
Nuestro programa está pensado para preservar un patrimonio sin sesgos y reivindicar la trascendencia histórica de las mujeres en la cultura. Por todo lo expuesto, Bibliotecas en Igualdad de Clásicas y Modernas se presenta como una oportunidad para transformar el relato cultural hegemónico y construir una nueva narrativa donde mujeres y hombres nos reconozcamos como pares y donde la mitad de la humanidad que hasta ahora había quedado invisible deje de estarlo.
Antes de finalizar, quisiera reiterar nuestro agradecimiento al Instituto Cervantes y a su director. Nuestro ánimo es ilusionante al poder establecer conjuntamente sinergias que rescaten las obras de las escritoras hispanohablantes de todas las épocas, como ya viene haciéndose en las 64 bibliotecas de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes repartidas por el mundo, algunas de ellas nominadas con el nombre de autoras como son Ana María Matute en Casablanca, Rosalía de Castro en Curitiba, Zenobia Camprubí en Nueva Delhi, Carmen de Burgos en Recife, María Zambrano en Roma, Gabriela Mistral en Sidney y Dulce María Loynaz en Túnez. Poner énfasis en esta tarea cultural para darles a las escritoras mayor reconocimiento, visibilidad y difusión internacional es el objetivo que nos ha reunido esta tarde en la sede del Instituto Cervantes en Madrid, a 26 de
enero del año 2026, una fecha que no deja de tener cierta sonoridad poética y resonancia pitagórica como si la filósofa que da nombre a la Biblioteca del Instituto Cervantes en Roma, lugar donde comenzó esta historia, haya querido acompañarnos.
Amparo Zacarés Pamblanco
presidenta@clasicasymodernas.org
Referencias:
- https://clasicasymodernas.org/bibliotecas-en-igualdad/
- https://clasicasymodernas.org/biblioteca-maria-zambrano-instituto-cervantes-de-roma/
- https://clasicasymodernas.org/firma-de-convenio-instituto-cervantes-y-cym-red-bibliotecas-en-igualdad/
- https://clasicasymodernas.org/1975-escribid-companeras/
- https://clasicasymodernas.org/categoria/noticias/
